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La transición energética se consolida como respuesta a la crisis climática y la creciente incertidumbre global

Un niño permanece de pie en un campo inundado, sosteniendo un gran recipiente con agua sobre su hombro. © UNICEF/Arun Roisri

ENERGÍA. António Guterres presentó una hoja de ruta que incluye acelerar la reducción de emisiones, reducir la huella ambiental de la IA, impulsar las energías limpias y ampliar el acceso a una financiación más justa.

La crisis climática y la seguridad energética dejaron de ser desafíos separados. En un momento marcado por las tensiones en Oriente Medio, la volatilidad de los mercados energéticos y el avance del calentamiento global, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, presentó una hoja de ruta para acelerar la transición energética y reducir la dependencia mundial de los combustibles fósiles.

El plan plantea medidas concretas que contribuyan a disminuir las emisiones durante esta década, exigir mayor transparencia ambiental a las empresas de inteligencia artificial, fortalecer la resiliencia frente a los impactos climáticos y movilizar recursos que permitan una transformación energética más equitativa.

Durante la Semana de Acción Climática de Londres, Guterres advirtió que la dependencia del petróleo y el gas no solo alimenta el cambio climático, sino que también expone a los países a crisis de suministro, aumentos de precios y vulnerabilidades geopolíticas. Como ejemplo, citó las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y las tensiones derivadas del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos.

“Estas crisis pueden parecer separadas, pero comparten el mismo origen destructivo: los combustibles fósiles”, dijo. “Y exigen la misma respuesta: una transición rápida y justa hacia la energía limpia, junto con un impulso a la adaptación, la resiliencia y la justicia climática para quienes ya sufren los efectos del cambio climático”, afirmó.

Guterres sostuvo que la magnitud del desafío requiere un liderazgo político capaz de impulsar transformaciones comparables a las que permitieron eliminar la gasolina con plomo o las sustancias que dañaban la capa de ozono. Para Naciones Unidas, la transición energética debe convertirse en el próximo gran esfuerzo colectivo global para enfrentar simultáneamente la crisis climática y la vulnerabilidad energética.

El calentamiento no se detiene

El llamado llega en un momento crítico. Más de una década después de la firma del Acuerdo de París, los científicos respaldados por Naciones Unidas advierten que el planeta podría superar temporalmente el umbral de 1,5 °C de calentamiento en los próximos años. Aunque el acuerdo climático sigue vigente, Guterres recordó que cada fracción de grado adicional implica mayores riesgos para los ecosistemas, las economías y millones de personas.

Entre las consecuencias potenciales mencionó la desaparición de arrecifes de coral, el acelerado derretimiento de grandes masas de hielo, la transformación de zonas costeras y el desplazamiento de poblaciones enteras. Algunos pequeños Estados insulares podrían incluso desaparecer bajo el agua.

La nueva crisis energética

El secretario general calificó la situación actual como “la madre de todas las crisis energéticas”, al comparar sus efectos con las crisis petroleras de la década de 1970 y con las consecuencias globales de la invasión rusa a Ucrania.

Según explicó, los países en desarrollo son los más afectados por estas turbulencias, ya que enfrentan simultáneamente presiones sobre sus economías, el acceso a los alimentos y las posibilidades de financiar su desarrollo.

“Es una crisis de deuda, una crisis alimentaria, una crisis de desarrollo”, advirtió al referirse a las consecuencias que las tensiones energéticas generan en las economías más vulnerables.

Hay una alternativa

Sin embargo, sostuvo que existe una diferencia fundamental respecto a crisis anteriores: hoy ya existe una alternativa tecnológica y económicamente viable. Desde 2010, el costo de la energía solar se redujo cerca de un 90%, el de la energía eólica terrestre cayó más de un 70% y los sistemas de almacenamiento mediante baterías disminuyeron alrededor de un 95%.

Además, la inversión global en energía limpia ya casi duplica a la destinada a los combustibles fósiles. De acuerdo con Naciones Unidas, las energías renovables evitan actualmente más emisiones de dióxido de carbono que las que generan en conjunto Estados Unidos, la Unión Europea y Japón en un año.

“No hay embargos sobre la luz del sol ni bloqueos al viento”, resumió Guterres al destacar el potencial de las energías renovables para fortalecer la independencia energética de los países.

Una transición que también debe ser justa

Más allá de la reducción de emisiones, la ONU plantea que la transición energética debe convertirse en una oportunidad de desarrollo para los países de ingresos bajos y medianos.

Guterres insistió en que la expansión de las energías limpias debe generar empleo, apoyar a los trabajadores y las comunidades que dependen de actividades vinculadas a los combustibles fósiles y crear nuevas oportunidades económicas.

El secretario general también llamó la atención sobre el creciente impacto ambiental de la inteligencia artificial. Señaló que las grandes empresas tecnológicas deberían transparentar la huella de carbono, agua y suelo de sus centros de datos y comprometerse a abastecerlos exclusivamente con energías renovables antes de 2030. Según indicó, estos centros ya consumen más electricidad que la mayoría de los países y podrían llegar a utilizar volúmenes de agua equivalentes a las necesidades básicas anuales de los 1.300 millones de habitantes del África subsahariana.

Asimismo, advirtió que muchos países con abundantes recursos renovables enfrentan dificultades para acceder al financiamiento necesario para impulsar la transición energética. Mientras las economías en desarrollo pagan tasas de interés significativamente más altas que los países ricos, regiones con enorme potencial energético, como África, siguen recibiendo una porción mínima de la inversión global en energía limpia.

Por ello, Naciones Unidas plantea ampliar el acceso a financiamiento asequible, fortalecer la adaptación climática y combatir la desinformación que retrasa la acción frente al cambio climático. Guterres también pidió proteger a periodistas y defensores ambientales, a quienes considera actores clave para garantizar el acceso a información confiable.

Para la ONU, la próxima década será decisiva. La transición energética ya no es una opción en debate, sino una realidad que deberá gestionarse de manera ordenada, equitativa y con beneficios compartidos.

“La transición ya no está en discusión. Será gestionada o caótica, justa o desigual, una fuente de estabilidad o de mayor división. Y esas decisiones siguen estando en nuestras manos”, finalizó Guterres.

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