PREVENCIÓN. Preparación ante incendios, agua segura, educación ambiental y participación juvenil forman parte de la iniciativa desarrollada por ChildFund en ocho comunidades de Concepción. El proyecto reporta 1.417 beneficiarios directos y busca recursos para extender la experiencia a otras ocho comunidades.
Karina Vargas Alba
Los incendios que afectaron a las comunidades del territorio indígena de Monte Verde, en Concepción, el año 2024, impulsaron un proyecto que tiene a las escuelas como eje de la preparación ante nuevas emergencias. En ocho unidades educativas, niñas, niños y adolescentes participan en simulacros, aprenden a reconocer riesgos y desarrollan actividades para cuidar el bosque.
La iniciativa de ChildFund Bolivia combina esa preparación con mejoras en el acceso al agua y el saneamiento, e incorpora a las familias y organizaciones juveniles. El propósito es que las escuelas y sus comunidades cuenten con herramientas y conocimientos para responder ante amenazas como las que ya han vivido.
Eliana Paco Sanizo, gerente de patrocinio de ChildFund Bolivia, explicó a Portal Verde que el proyecto se desarrolló en tres frentes: mejorar las condiciones de seguridad de las escuelas y las comunidades, desarrollar capacidades para reducir los riesgos de desastres y fortalecer la participación juvenil.
Desde 2025, el proyecto benefició directamente a 1.417 personas y alcanzó de manera indirecta a más de 1.800. Durante un año de trabajo, vinculó a estudiantes, docentes, familias y organizaciones locales de ocho comunidades, teniendo como eje sus unidades educativas.
La experiencia es una de las tres que representan a Bolivia en la final de Premios Verdes, junto a otros 52 proyectos de la región. Para la organización, esa participación abre una oportunidad para mostrar el trabajo comunitario y establecer alianzas que permitan darle continuidad.
ChildFund trabaja en Bolivia desde hace más de 45 años con niñas, niños, adolescentes y jóvenes de hasta 24 años, junto con sus familias y comunidades. Sus programas abarcan educación, protección, medios de vida y sostenibilidad, con acciones frente al cambio climático y de cuidado ambiental.

Agua y mejores condiciones en las escuelas
La preparación comenzó por necesidades cotidianas. El proyecto instaló dos sistemas de bombeo de agua con energía solar, una planta de purificación y un sistema de cosecha de agua de lluvia. También conformó y fortaleció comités de agua con la participación de 83 integrantes de las comunidades.
Los comités involucran a las familias en la gestión del abastecimiento y su participación busca contribuir a la continuidad de las mejoras en un servicio necesario para las actividades escolares y para la higiene de los menores.
Este componente incluyó la capacitación de 508 personas en agua, saneamiento e higiene, además de talleres sobre salud menstrual y la entrega de 103 kits de higiene menstrual a adolescentes. La rehabilitación de servicios sanitarios escolares benefició a más de 72 estudiantes, de acuerdo con los datos proporcionados por Paco.
Las intervenciones tuvieron diferentes alcances: algunas atendieron el abastecimiento de las comunidades y otras respondieron a necesidades específicas de las escuelas y sus estudiantes.

Aprender a actuar ante una emergencia
En respuesta al riesgo de incendios que dio origen al proyecto, las ocho escuelas trabajaron en planes comunitarios y escolares de emergencia. El proceso incluyó la conformación de 24 brigadas y la realización de 16 simulacros para poner en práctica la preparación.
A estas actividades se sumó “Guardianes del Bosque”, una metodología de aprendizaje mediante juegos, cuentos y títeres, creada dentro del proyecto. Cada escuela recibió un kit con contenidos sobre agua, saneamiento, higiene y reducción del riesgo de desastres.
Según Paco, los materiales ya se utilizan como parte de las actividades educativas y permiten acercar la prevención a los niños a través de recursos que pueden comprender y relacionar con su entorno. También se consolidaron tres bosques educativos en tres escuelas. Concebidos como aulas vivas, estos espacios vinculan el aprendizaje sobre biodiversidad con los conocimientos ancestrales de las comunidades indígenas y la reducción de riesgos.
La preparación también incluyó la vigilancia del territorio para apoyar la detección temprana del fuego. El proyecto incorporó drones para identificar focos de calor y alertas transmitidas por WhatsApp, y fortaleció las capacidades de 35 actores locales.
El proyecto se inició luego de obtener el financiamiento del RISK Award 2025. La propuesta fue diseñada por ChildFund junto con We Effect y APCOB para combinar conocimientos indígenas y tecnologías accesibles en la preparación ante desastres.

Jóvenes que proponen y participan
El tercer componente se desarrolló junto con Jóvenes Unidos por el Medio Ambiente (JUMA), una organización juvenil indígena de Monte Verde. El trabajo buscó ampliar sus habilidades para comunicar los problemas del territorio, plantear soluciones y participar en espacios de decisión.
Los jóvenes recibieron formación para realizar campañas en redes sociales, con atención a las plataformas digitales, y recurrieron al arte como herramienta de sensibilización. En el marco del proyecto desarrollaron las obras de teatro “Guardianes del Bosque” y “Chiquita Niña Resiliente”.
Sus producciones también permitieron compartir las experiencias de las comunidades en encuentros locales y espacios internacionales donde presentaron sus obras de manera virtual.
Las escuelas, por su parte, plantearon proyectos de soluciones basadas en la naturaleza. Entre las propuestas seleccionadas e implementadas estuvieron jardines para polinizadores, senderos ecológicos y minihuertos, con el acompañamiento de los jóvenes de JUMA y la participación de la comunidad escolar.
Estas actividades abrieron oportunidades para aplicar lo aprendido fuera del aula. Paco señaló que uno de los integrantes de JUMA pasó a formar parte del Concejo Municipal de Juventudes de Concepción, desde donde está compartiendo la experiencia y se están impulsando leyes propuestas por la agrupación juvenil.
“Ellos han adquirido todas estas habilidades y capacidades para desarrollarlas en cualquier escenario”, sostuvo.
Las familias, un elemento esencial
Para Paco, uno de los aspectos más significativos fue la respuesta de las familias. Explicó que para muchas era la primera vez que una organización llegaba con un proyecto de estas características centrado en niños, adolescentes y jóvenes.
“Muchos de los proyectos están más enfocados en el tema de la conservación o en el de medios de vida, pero es la primera vez que veían la importancia del aspecto educativo”, explica.
Ese vínculo tiene especial relevancia en comunidades donde algunas escuelas son multigrado y reúnen a estudiantes de distintas edades. La participación de las familias, los comités de agua y las organizaciones juveniles forma parte de la base sobre la que se busca sostener el trabajo.
Buscar recusos para continuar
ChildFund quiere dar continuidad al trabajo y extenderlo a otras ocho comunidades de Concepción, pero para esto se requieren nuevos recursos. Por ello, la entidad espera aprovechar su participación en Premios Verdes para establecer alianzas y atraer financiamiento. La siguiente etapa contempla que las primeras ocho comunidades acompañen a las nuevas, compartiendo los conocimientos y las capacidades ya desarrolladas.
“Nuestro siguiente objetivo es poder llegar a otras ocho comunidades, pero ya de la mano de las primeras ocho”, explicó Paco. El gobierno municipal y las comunidades están comprometidas para continuar el proceso.
Hoy el objetivo es visibilizar a quienes sostuvieron el proyecto en el territorio. Su expectativa es “llevar la voz de estas comunidades” y mostrar cómo los conocimientos ancestrales, la tecnología y la participación pueden contribuir a la preparación ante emergencias y a la conservación.

