DESARROLLO. Alicorp y Pacto Global plantearon que las acciones sociales y ambientales deben vincularse con la estrategia empresarial y medir sus resultados. Recrea y el Banco de Alimentos mostraron cómo las alianzas permiten recuperar residuos y alimentos, desarrollar capacidades y ampliar el alcance de las iniciativas.
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Integrar la sostenibilidad a las decisiones del negocio y construir alianzas capaces de llevar las soluciones a mayor escala son dos desafíos actuales de las empresas. Este fue el eje de la jornada “Sostenibilidad y Creación de Valor Compartido”, organizada por Alicorp en Santa Cruz, con la participación de Pacto Global Bolivia y organizaciones que gestionan proyectos en alianza con privados.
Hoy ya no es una opción la separación entre la actividad económica de una empresa y sus acciones sociales o ambientales. Ian Nightingale, gerente corporativo de Desarrollo Sostenible de Alicorp, y Lucía Sossa, directora ejecutiva de Pacto Global de las Naciones Unidas en Bolivia, coincidieron en que la sostenibilidad debe formar parte de la estrategia empresarial, contar con objetivos medibles y responder a problemas relacionados con la actividad económica y su entorno.
Nicole Guerrero, presidenta de la Fundación Banco de Alimentos de Bolivia, y Noelia Mollinedo, directora ejecutiva de Recrea, mostraron cómo las alianzas permiten recuperar alimentos y residuos, fortalecer pequeños negocios y sostener programas que difícilmente podría impulsar una sola institución.
Una sostenibilidad vinculada al negocio
Hay empresas que mantienen iniciativas de sostenibilidad como proyectos piloto durante diez años sin conseguir ampliarlas, señaló Nightingale. Esto ocurre cuando las acciones no encuentran una conexión clara con el negocio ni generan los incentivos necesarios para sostener la inversión.
“Cuando gana la empresa, existen los incentivos para escalar esas iniciativas”, afirmó.
Explicó que durante mucho tiempo las compañías separaron la generación de utilidades de sus aportes sociales. La creación de valor compartido busca superar esa división mediante soluciones a problemas sociales que también fortalezcan la competitividad empresarial.
Las brechas de productividad, la falta de herramientas, las capacidades aún en desarrollo de muchos negocios, las deficiencias de infraestructura y la gestión inadecuada de residuos también afectan a las empresas: reducen la calidad de los insumos, elevan los costos, generan riesgos y debilitan las cadenas de valor.
“La sostenibilidad no puede entenderse como una agenda separada del negocio. Crear valor compartido significa conectar el crecimiento de la empresa con el desarrollo de las personas, las comunidades y la cadena de valor”, sostuvo Nightingale.
El ejecutivo resumió esta visión en tres preguntas: qué vende una empresa, cómo produce y con quiénes crece. Esto implica desarrollar productos que respondan a necesidades sociales, mejorar la eficiencia económica y ambiental y fortalecer a proveedores, clientes, transportistas y otros actores de la cadena.
Como ejemplo, indicó que la planta de Alicorp en Cochabamba redujo en un 12% su huella de carbono relativa por tonelada producida durante los últimos seis años, mediante un menor consumo de energía, la reducción de mermas y una mejor gestión de residuos.
La empresa trasladó parte de esa experiencia a sus clientes mediante Ecoaliados, iniciativa que recuperó más de 500 toneladas de aceite vegetal usado para aprovecharlo como insumo, principalmente en la producción de biocombustibles.
Alicorp trabaja en Bolivia con más de 27.000 clientes minoristas y desarrolla programas de capacitación para emprendedores, panificadores y negocios gastronómicos. Entre 2025 y lo que va de 2026, Aliados de tu Desarrollo capacitó a 315 clientes: tres de cada cuatro ya aplicaban las prácticas aprendidas y un 83% reportó mejoras en sus negocios.
“Hay que conocer bien al usuario y medir los impactos que se están generando, porque lo que no se mide no se puede mejorar”, remarcó Nightingale.
La sostenibilidad como inversión
Lucía Sossa diferenció la sostenibilidad de la filantropía y de las actividades aisladas de responsabilidad empresarial. Aunque estas pueden generar aportes, sostuvo que la sostenibilidad necesita incorporarse a la estrategia del negocio.
“Tenemos que ver la sostenibilidad no como un costo, sino como una inversión”, afirmó.
Fortalecer la productividad de proveedores, clientes y pequeños negocios, explicó, mejora el desempeño de toda la cadena. Las grandes compañías pueden impulsar este proceso al incorporar estándares ambientales, laborales, de derechos humanos y de integridad en su relación con empresas más pequeñas.
Sossa también planteó que la sostenibilidad debería incluirse en las políticas de inversión que se discuten en Bolivia, junto con la digitalización, las finanzas sostenibles y el uso ético de la inteligencia artificial. Advirtió, además, que capacitar o sensibilizar no es suficiente: las iniciativas necesitan acompañamiento y herramientas para medir los cambios alcanzados.

Alianzas contra el desperdicio de alimentos
El segundo panel mostró el trabajo de organizaciones que articulan a empresas, comerciantes, productores y poblaciones en situación de vulnerabilidad. Nicole Guerrero explicó que el Banco de Alimentos recupera productos que se encuentran en buenas condiciones, pero ya no cumplen determinados requisitos comerciales y deben salir del mercado. Estos provienen de industrias, supermercados, mercados, comerciantes y agricultores, y son distribuidos entre centros de acogida, comedores, asilos y otras organizaciones sociales.
La fundación aporta logística, trazabilidad y acompañamiento, además de compartir reportes con las empresas para fortalecer la transparencia y la confianza. Actualmente trabaja con alrededor de 50 empresas del sector y mantiene una provisión variada y constante para cerca de 40.000 personas. Alicorp gestionó la donación de más de 326 toneladas de alimentos y productos esenciales, que beneficiaron a más de 32.000 personas.
Poner en valor a los recicladores
Noelia Mollinedo presentó Bolivia Cero Residuos, iniciativa que comenzó en 2022 con la recuperación de botellas PET y luego incorporó otros materiales. Desde 2024, cinco empresas comparten responsabilidades, recursos y capacidades dentro del sistema.
Recrea acompaña a más de 1.500 recicladores de base y mantiene convenios con más de 38 municipios. Mollinedo sostuvo que la economía circular debe reconocer el aporte de estas personas, muchas de ellas mujeres responsables del sostenimiento de sus hogares.
Las alianzas permiten construir sistemas más amplios de recuperación de materiales y brindar equipamiento, capacitación y acompañamiento. Mollinedo añadió que la formación debe adaptarse a las condiciones de los pequeños negocios. Como ejemplo, mencionó el trabajo con puestos de comida tradicional, cuyos procesos de compra, preparación, atención y cobro fueron observados antes de ofrecerles recomendaciones personalizadas.
Cynthia Valencia, gerente de Asuntos Corporativos de Alicorp en Bolivia, destacó que la sostenibilidad trasciende las operaciones de una empresa y exige escuchar distintas realidades, desarrollar capacidades y articular esfuerzos frente a problemas comunes.
En definitiva, el reto es integrar la sostenibilidad al negocio, pero darle continuidad y ampliar su alcance requiere alianzas, propósitos compartidos, responsabilidades claras, inversión conjunta, transparencia y resultados medibles.

