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“La solución no es crear más centros de custodia; es frenar el tráfico, hacer cumplir las leyes, controlar y educar»

ENTREVISTA. La Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY) opera dos santuarios para el rescate y cuidado de fauna: Ambue Ari, especializado en grandes félidos, y Jacj Cuisi, especializado en primates y pequeños mamíferos. En junio pasado, Tania “Nena” Baltazar, junto al equipo de CIWY, concretó la reinserción del primer jaguar a su hábitat natural en Bolivia.

A los 19 años, Tania Baltazar conoció a Nena en un bar de Rurrenabaque, un municipio ubicado en el departamento del Beni, famoso por su turismo y considerado la puerta de entrada a la Amazonía boliviana. Nena era una mona araña (Ateles) que vivía en cautiverio y era víctima de maltrato animal. Cuando Baltazar vio esa situación, no dudó: la rescató e intentó cuidarla en su casa hasta que se vio obligada a entregarla a un zoológico, donde fue testigo del estrés provocado al animal. Allí comprendió que el cautiverio nunca debe ser la solución. “Sentí su mirada tan profunda que me llegó al fondo del corazón; ahí le prometí a Nena: ‘No sé qué va a pasar, pero no te voy a abandonar’”.

Cuatro años después, en 1996, cumplió su promesa cuando dejó sus estudios de biología y emprendió un viaje de casi diez horas desde La Paz hasta Villa Tunari, la zona tropical de la ciudad de Cochabamba, con el objetivo de encontrar un nuevo hábitat para Nena y otros cuatro ejemplares rescatados, entre monos capuchinos (Sapajus Apella) y monos ardilla (Saimiri boliviensis).

Tania Baltazar, junto a primates en uno de los centros de rescate de la organización que colidera. Foto: cortesía CIWY

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